Kandinsky, el arte del Nunca es tarde.

Kandinsky, el arte del Nunca es tarde.

Tenés 48 años y pertenecés a un mundo aristocrático en el que tu prestigio como docente de leyes y economía es muy valorado. Pero dejás todo, te mudas a otra ciudad y comenzas estudios formales en arte. No es fácil, en el primer intento te rechazan. Tu esposa, no entusiasmada con estos cambios te pide el divorcio. ¿Qué harías? ¿Renunciarías al impulso de apostar por lo que te apasiona y retomarías la tranquila vida que te habías forjado unos años atrás?  

A continuación, te contamos la historia de quien eligió dar un paso más para seguir apostando a su talento creativo: Kandinsky.

Vasíli Kandinsky

Ruso, nacido en 1866 en el seno de una familia de clase media-alta con ascendencia aristocrática. Tuvo en el desarrollo de su infancia y adolescencia instrucción musical, además de clases de pintura. Sin embargo, inicialmente se formó en Derecho y Economía y en muy poco tiempo logró consolidar una carrera como docente de prestigio. Diversas biografías relatan cómo era apreciado tanto por alumnos como por las instituciones formales. Se había casado con una prima (algo habitual en esos tiempos) y todo indicaba que su vida ya estaba resuelta con un buen porvenir.

En aquellos tiempos, a fines del 1800, la esperanza de vida rondaba los 50 años. Aún no se habían realizado muchos descubrimientos científicos que permitirían llegar fácilmente a los 80 años, que es el promedio de estos tiempos. Así que, en 1896, cuando cumplió los 30 años, se encontraba ya viviendo lo que podía promediarse como más de la mitad de su vida. Y fue entonces, cuando lo cambió todo. Quizás, esa fue la clave para alcanzar los 77 años, algo no muy frecuente en 1944, que año en el que terminaron sus días.

La nueva apuesta

Así fue como, pateando el tablero, rechazó un muy interesante puesto para su carrera y se mudó a Múnich. Con el objetivo de dedicarse de lleno al arte. Se cree que la obra Lohengrin (inspirada en una romántica y dramática leyenda germana) de Richard Wagner, junto a las pinturas de Monet, fueron las influencias que motivaron este radical cambio de vida.

A poco de llegar a Alemania, intentó ingresar a la Academia de Bellas Artes de Múnich y fue rechazado. Pero no se rindió. Estudió de manera privada para volver a intentarlo cuatro años más tarde, esta vez con más fortuna. Se sabe que, en aquella época de formación previa, se le criticaba el uso de los colores que seleccionaba. Por eso, se lo obligó a pintar en grises durante un año entero.

Inquieto en todo su ser y siempre con vocación docente, fundó junto a unos colegas el grupo Phalanx en 1901. El objetivo de la agrupación fue difundir la pintura francesa de vanguardia en aquella ciudad alemana que era por entonces su hogar. Y recién en 1902, a sus 36 años, presentó su primera exposición. Para ese entonces, Anna, su mujer, más afín al ámbito académico universitario que a las artes, ya no era parte de su vida.

La riqueza de viajar

Entre 1903 y 1908 realiza diversos viajes por Europa y África durante los cuales se nutre de diversas influencias artísticas. Sus biógrafos resaltan su constante curiosidad para con nuevas corrientes filosóficas teóricas que suman información para sus investigaciones holísticas. Todo este saber y sentir quedaría luego reflejado tanto en sus obras como en sus clases de pintura.

Claramente debe haber tenido una personalidad influyente y por eso es elegido como Presidente de la Nueva Asociación de Artistas de Múnich en 1909.

primera pintura abstracta de Kandinsky
Primera pintura abstracta de Kandinsky

Su primera pintura abstracta data de 1910. Y al año siguiente fundaría, junto a un colega, el movimiento expresionista Der Blaue Reiter. Los expresionistas, con representantes en todas las artes, priorizaron el sentir y su representación por sobre el reflejo de la realidad que hasta entonces caracterizaba a los impresionistas.

Desde 1910 y hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial, Vasíli produciría en notable cantidad, obras que los estudiosos dividen en tres grupos. En las «impresiones» que reflejan a la naturaleza. Estas creaciones son más representativas de la realidad, que era lo propio de la época. Un segundo grupo corresponde a las «improvisaciones», en las que volcaba todo su universo interior. Por último, encontramos a las «composiciones», en las que se reflejaba la intuición.

Más piedras en el camino

Algunos pensarán que su origen económico acomodado facilitó su vida. A ellos, les recordamos que en 1914 se dio la primera gran guerra que involucró a toda la humanidad existente hasta el momento. Y claro, dicha humanidad incluyó a Kandinsky que tuvo que retornar a Moscú. Allí, vivió un ciclo en el que se dedicó a profundizar en la teoría.

Una interesantísima tesis de Antoni Maltas i Mercader, rescata los apuntes para una conferencia que el padre de los abstracto daría en aquel año y que finalmente no pronunció. En ella, respondía a todas las críticas recibidas hasta el momento. La reproduzco textualmente por su, a mi entender, valor para todos aquellos que le temen a “la mirada del otro”:

“Para terminar quiero definirme negativamente y decir también con la mayor claridad posible lo que no quiero. De este modo refutaré no pocas afirmaciones de la crítica de arte actual, afirmaciones que hasta ahora han producido frecuentemente un efecto perturbador y han pregonado falsas verdades para quienes estaban dispuestos a escucharlas.

No quiero pintar la música. No quiero pintar estados de ánimo. No quiero pintar con colores o sin colores. No quiero modificar, ni combatir, ni derribar un solo punto de la armonía de las obras maestras que nos vienen del pasado. No quiero señalar el camino del futuro.

(…) Como todo fenómeno nuevo, que tiene y que conservará cierta importancia, mis cuadros son objeto de numerosas críticas. Para uno yo pinto demasiado rápido y fácilmente, para otro lo hago con demasiado esfuerzo; para un tercero soy demasiado abstracto, para un cuarto demasiado poco abstracto; para el quinto mis telas son de una claridad chocante, para el sexto son incomprensibles.

Más de uno deplora que no haya permanecido fiel a los ideales de que proceden mis cuadros de hace diez años. Otros estiman que ya en aquella época yo había ido demasiado lejos, otros sitúan la línea que separa lo lícito de lo ilícito más cerca del momento actual…

Todos estos reproches y todas estas prescripciones podrían ser justas y agudas si el artista trabajase como se lo imaginan esos espíritus críticos. El error fundamental de tales críticos se debe principalmente a que ellos se forjan una idea falsa de la actividad artística: el artista no trabaja para merecer alabanzas y granjearse admiración o para evitar las censuras y el odio, sino que lo hace obedeciendo a la voz que lo manda con autoridad, a la voz que es la voz del amo y ante el cual debe inclinarse, pues es su esclavo”.

Esa voz de la que habla el pintor es su voz interior.

Bauhaus

En 1917, realizando tareas administrativas en Moscú presenta un proyecto de reforma educativa para las escuelas de arte. Sus posturas teóricas provocan tensión con los artistas rusos del momento y debe nuevamente mudarse. En 1921, casado en segundas nupcias y habiendo sido padre de un hijo que falleció con solo tres años, vuelve a Alemania. Y en 1922 ingresa como profesor a la prestigiosa Bauhaus.

En la tesis de Maltas i Mercader se aprecia cómo en sus clases aplica conceptos psicológicos y hasta científicos. Se sabe que fue un estudioso de las teorías evolucionistas de Darwin mediante los análisis de otro pensador: Bergson. Como ejemplo de lo primero podemos encontrar la siguiente anotación:

“Bello es lo que brota de la necesidad anímica interior. Bello es lo que es interiormente bello”. En una nota que hace referencia a esta frase Kandinsky añade: “(…) en la pintura todo color es bello, ya que cada color provoca una vibración anímica y toda vibración enriquece el alma”.

La evolución de las composiciones

Como ejemplo de lo segundo, citamos las palabras del tesista:

“Un dibujo tiene una finalidad: adaptarse –Kandinsky habla de suscitar “un complejo de vibraciones”– a aquello que es propio del ser humano, a su mundo psicológico, a su yo profundo. Cada una de las formas y toda la composición debe adaptarse a las leyes de la mente humana. La necesidad interior coordina y organiza las formas de tal manera que ejerciten una función, que se adapten a la psique humana. Una composición es una adaptación a un yo interior, no a una realidad exterior al hombre. Esta adaptación no viene totalmente dada, sino que nuestra acción debe insertarse en el cuadro: la adaptación es recíproca.”

Hasta el final

La historia de Kandinsky podría haber terminado allí, pero su vitalidad le permitió llegar a 1933 para tener que afrontar un nuevo golpe. En aquel año, el gobierno nacionalsocialista cerraría Bauhaus.

Previamente, el artista publicaría libros en los que se vería reflejado lo que también quedó plasmado en sus obras: la presencia de las formas geométricas. Y este período sería sumamente productivo.

Perseguido por el nacismo, se muda a París en 1934. Allí vive su última década y en esas obras finales reúne todas las técnicas aplicadas a lo largo de su vida artística.

Mil quinientas palabras en realidad no alcanzan para resumir la vida de un genio, de un luchador de la expresión interior. De un vanguardista. Sin embargo, es, espero, suficiente para brindar un mensaje de esperanza para todos aquellos que creen que “ya se les pasó el tren”. Que es tarde. Tal vez hoy, o mañana (válido también), vos también patees el tablero. Y al fin comiences a escribir (o pintar, o cantar o bailar o tocar) tu propia historia.

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Siempre amé el arte de este genio!!! Gracias por compartir! ….a inspirarse y animarse!ja!

  2. Me gustaría saber el nombre de la obra que está como portada por favor.

    1. La obra se llama Cielo Azul. Es de 1940

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